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Saturados de esnobismo político

Iniciamos el nuevo curso escolar sin Gobierno desde las pasadas elecciones de abril y con la convocatoria de otras elecciones generales en noviembre. Han sido finalmente la demoscopia y la estrategia solipsista de los partidos quienes han decidido por encima del interés general. La vida política sigue su curso, en paralelo con la de la gente a la que pretende servir, jugando su particular partida por el poder en un ejercicio de irresponsabilidad y narcisismo impúdico, eso sí, consiguiendo la primera plana informativa todos los días.

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Pacto Educativo. ¿Ahora sí?

Muchos pensamos que un Pacto Educativo en España sería un gran avance para el interés general de todo el país. Y si es necesario alcanzar un Pacto es porque existe un conflicto o, mejor dicho, una colección de conflictos que impiden, distorsionan y dificultan el objetivo principal del sistema escolar: el éxito académico y personal del alumnado, o al menos de una gran mayoría.
Nuestro sistema educativo (sin contar las 83 universidades) es una inmensa maquinaria que presta servicio a más de 8 millones de alumnos, con 670.000 profesores y cerca de 27.000 centros educativos sobre el que se toman decisiones en 18 cuarteles generales y cuyos resultados son bastante dispares, tal y como se desprende del último Informe Pisa 2016. Esto no es Finlandia. La gestión de este gigantesco edificio escolar es compleja por sus dimensiones, por la multiplicación de modelos y realidades (18 subsistemas en la práctica) y más compleja por las tensiones que genera el pulso permanente que sostienen las dos visiones mayoritarias de la educación de nuestro país en su intento de imponerse: la socialista-progresista y la liberal-conservadora.

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Doce comunidades se rebelan contra la prueba de Primaria de la LOMCE

Doce comunidades han decidido no aplicar este curso la prueba final obligatoria común que regula la LOMCE para todo el alumnado de sexto de Primaria, aunque la mayoría de ellas ha optado por una evaluación alternativa, como es el caso de las ocho gobernadas por el PSOE. Sólo las comunidades gobernadas por el PP (Madrid, Castilla y León, Galicia, La Rioja y Murcia) aplicarán la evaluación final de Primaria según las previsiones de la LOMCE.
¿Qué está pasando en España? ¿Sólo aplican la ley las comunidades donde gobierna el partido que aprobó la ley en el parlamento nacional? ¿La ley sólo obliga a los territorios gobernados por el partido que legisla en Madrid? ¿Qué está haciendo el Gobierno? ¿Meter la cabeza en el agujero y hacer como que no ve? ¿Eso es aplicar la ley con flexibilidad?


La situación de la educación en España es inédita en nuestra democracia y gravísima. Si ya damos por bueno que las Comunidades pueden hacer lo que crean conveniente por encima de las normas estatales -comunes-, es el fin del Estado a medio plazo. Sorprende la finura democrática de la izquierda española, que sólo cumple las leyes que le gustan y sabotea las que no le gustan hasta un extremo que es abrazar sin pudor la ilegalidad. ¡Las instituciones no cumplen la ley en España de manera pública, bravucona y flagrante!
Tenemos por tanto dos situaciones incompatibles con el estado de derecho. Por un lado, una norma educativa que es una Ley Orgánica, pero que se puede incumplir sin ningún problema. Y por otro lado un conflicto de competencias entre las Comunidades y el Estado que se finiquita a favor de las Comunidades. La soberanía del pueblo español está en primer lugar y en primer nivel en los parlamentos territoriales. Y luego te quedas pasmado cuando los insumisos de izquierdas, los que quieren promover un gobierno del cambio en el país, dicen que cuando ellos gobiernen harán una ley para todos, y que ¡esa sí se va cumplir en España porque será de todos! Oiga, ¿y el Congreso de los Diputados y el Senado a quien representan entonces?
De acuerdo. La LOMCE fue una ley muy polémica desde que inició su tramitación. Tampoco fue pacífica la tramitación de la LOE, no lo olvidemos. Ambas leyes se aprobaron en el parlamento con el voto contrario en bloque de la oposición. Pero una se cumplió y la otra no. La única diferencia está en la filiación política de la norma. ¿Y ahora qué va a pasar?


Si gobierna en España finalmente el centro derecha después de las elecciones del 26J, pues tendremos asegurado otro espectáculo más de la desintegración de España y del estado de derecho: la prueba de primaria es uno de sus mandatos menos polémicos y a la vista de todos está el lio monumental que hay organizado. ¿Qué ocurrirá cuando llegue el curso en el que deba aplicarse la prueba de secundaria?
Si en cambio gobernara en España un gobierno del cambio de la izquierda, pues ningún problema, derogación en bloque de la LOMCE y nueva ley educativa. Pero, ¿esta nueva DOMCE nacería en un momento apropiado para el consenso y el acuerdo de las fuerzas políticas y de la comunidad educativa? ¿Se dan las circunstancias más favorables para conseguir un Pacto Educativo de mínimos?¿O estaremos en un nuevo escenario de confrontación desleal, de convulsión, de enfrentamiento y derribo del adversario político e ideológico a fuerza de artículos de ley?


No puedo dejar pasar decir algo sobre el papel tan infortunado que está haciendo el Ministerio de Educación en estas legislaturas (en plural), la normal y la rara de estos últimos meses. La LOMCE es, hasta la última letra, obra singular del Gobierno de Rajoy. Ahora, el mismo gobierno se esfuerza por hacer una aplicación flexible e incompresible a la vez de su propia ley, porque parece que está avergonzado de ella y ayuno de convicciones.
Para botón vale sólo una muestra. ¿Por qué se discrimina al profesorado de la escuela privada y concertada en la realización de las pruebas externas?. Vamos a verlo:
  1. Las pruebas externas implantadas por la LOMCE, según el artículo 144 de la Ley serán aplicadas y calificadas por profesorado del sistema educativo español externo al centro, es decir, funcionarios y profesores de la escuela privada.
  2. El Real Decreto 1058/2015, de 20 de noviembre, por el que se regulan las características generales de las pruebas de la evaluación final de Educación Primaria, establece que la Administración educativa competente establecerá procedimientos para la selección del profesorado funcionario del Sistema Educativo Español externo a los respectivos centros docentes. Ahora resulta que sólo realizarán las pruebas los profesores funcionarios de la pública contradiciendo a la propia Ley
  3. Orden ECD/594/2016, de 25 de abril, por la que se regula la realización de la evaluación final de Educación Primaria en el ámbito de gestión del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Aquí ya tenemos la traca final. En su ámbito de gestión territorial, el Ministerio contradice el decreto 1058/2015 y se vuelve a aplicar el 144 de la LOMCE. Ahora es el profesorado de los centros docentes públicos y privados incluidos dentro del ámbito de aplicación de esta orden, que colaborará en la aplicación de las pruebas, de acuerdo con lo establecido en los artículos 142 y 144 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.

Ahí queda eso. El desenredador que desenrede esta impresionante madeja, buen desenredador será … Apasionante final del curso 2015 y 2016.

La hipertrofia del Estado en España.

Recientemente leía un artículo de prensa que relataba la realidad fiscal de España sobre la clase media.
(http://www.libremercado.com/2016-05-01/un-trabajador-que-ingresa-1600-euros-paga-al-estado-mas-de-1200-mensuales-1276572908/)
Esta es la gran verdad de nuestro Estado omnipresente y con una voracidad recaudatoria sin límites. ¿Podríamos vivir dignamente por nuestra cuenta si dispusiéramos íntegramente de nuestros ingresos? ¿Con una sanidad, una educación y una pensión digna? Por supuesto que sí. Pero quieren hacernos creer que no. Y vaya si lo consiguen. 

Nos dicen que la hucha pública es la mejor fórmula: paga mucho y recibe el servicio público que te toque sin rechistar, bueno, malo o regular … que eso es parte del sistema; es lo que hay. Y de paso crea un gigantesco aparato gestor y político que devora dinero público sin límites. Si te opones eres un insolidario y un delincuente. Entre un liberal y un anarquista solo está por medio un conservador y un socialista (me ha salido un pareado). 
La propiedad privada es uno de los pilares sagrados del pensamiento liberal, pues sin ella no existe una verdadera libertad individual. En este sentido, hoy en día el pulso con el Estado es permanente, inevitable. Porque este último, amparado en un evanescente bien común, mantiene vivo el deseo de penetrar en las propiedades de los ciudadanos. En algunas constituciones modernas se reconoce la propiedad privada como un derecho fundamental, en otras no (es el caso de la española); y, de todas formas, el Estado se reserva la facultad de expropiar a los individuos, siempre con arreglo a unos procedimientos legales e indemnizando según su criterio, como no podía ser de otra manera. 
Vivimos en una época confusa, fecunda en la ignorancia, el disparate y el enredo de conceptos, cuando no su en su fusión más absurda. De esta suerte, se confunde el mercado de competencia perfecta con mercados intervenidos y regulados; se confunde liberalismo con capitalismo; y, lo que es peor, se confunde muy frecuentemente liberalismo con diversas formas de anarquismo. O más bien, se pretende llegar a lo segundo a través de lo primero. 

No nos equivoquemos. En las próximas elecciones del 26J, TODOS los partidos son salvajemente estatalistas, porque nadie quiere prescindir de un céntimo del dinero público que se sustrae a los ciudadanos, y si es posible, incrementarán el atraco legal a nuestras carteras. Lo que está en liza no es curar la hipertrofia del Estado y de su gigantesco aparato burocrático, sino cautivar al votante vendiéndole el retorno de sus impuestos con lazos de colores y distintas modalidades de lo mismo (más educación pública, más becas, más sanidad pública, más empleo público, pensiones garantizadas, justicia y seguridad, renta básica garantizada, etc. Todo el rollo de siempre) Las campañas electorales consisten en la venta al por mayor de bienes y servicios públicos para todos, por supuesto sin detenerse mucho en explicar quién los paga realmente -los propios contribuyentes-, o en cómo se van a pagar -subiendo los impuestos-. ¿Alguien ha reparado en el volumen actual de la deuda pública de España, el 99,20 % del PIB en 2015? ¿En las consecuencias a medio y largo plazo que esa deuda tiene para la economía española de la abundancia prestada?

Muchos creemos en la economía mixta, porque los extremos de riqueza y de pobreza bajo un capitalismo desenfrenado son indeseables, porque nos preocupa realmente el bienestar de la gente, -su salud, su alojamiento, sus escuelas, sus trabajos, sus derechos civiles y sus libertades- Pero creo necesario reflexionar con mayor detenimiento, con más rigor y seriedad sobre cómo hacerlo, sobre el criterio de eficacia, y con un respeto mayor hacia los recursos que aportan los ciudadanos, sin recurrir a la vía más rápida y fácil,  a la más demagógica y populista, que consiste en recaudar más y engordar el sector público como banderín de enganche de una mayoría de votantes. Una vez más el colesterol socialdemócrata dominará el ideario de todos los partidos, sus programas electorales, también del PP y Ciudadanos, empequeñecidos por una falta de convicciones que va pareja a su idolatría a lo políticamente correcto  y a la demoscopia de sociólogos y gurús electorales.

Sobre la gran coalición PP, PSOE, Ciudadanos

      En la tradición política norteamericana, liderar la oposición es la mejor garantía de llegar a la presidencia algún día. Porque el desgaste inevitable que conlleva gobernar, junto a algunos errores fatales que se pudieran cometer o coyunturas adversas que padecer, canalizan la alternancia y el cambio hacia el principal partido de la oposición de manera ordenada y pacífica. La gran coalición PP, PSOE, Ciudadanos podría ser una salida a la situación política creada tras el 20D.

           El único inconveniente es que queda fuera Podemos, que se transformaría en líder de la oposición en perjuicio del PSOE, al que está canibalizando con mucho éxito en un esfuerzo por ser el nuevo partido mayoritario y hegemónico de la izquierda. Si las cosas salen bien, y la climatología económica no empeora, en las próximas elecciones los partidos de ese hipotético gobierno en coalición podrían vender a partes iguales la recuperación económica, la reducción del paro … en definitiva, una verdadera percepción social de que las cosas están mejor y van bien. Pero si el dividendo político de ese posible gobierno de coalición es escaso, o socialmente insuficiente para las clases populares y las clases medias empobrecidas… Podemos al gobierno.

      La fractura de la mayoría parlamentaria de la izquierda política encabezada por el PSOE es en mi opinión el dato más relevante de los últimos comicios. No hay que olvidar tampoco el peso tan determinante que han tenido en los últimos procesos electorales los casos brutales de corrupción que afectan a PP y PSOE. Si Podemos sigue al alza, “viviendo” en la oposición y “de” la oposición con un gobierno que todavía tiene que soportar el impacto de la resolución de los principales casos de corrupción en los próximos años (ERES, Púnica, Gurtel, AZNET, y un largo etc.), la cofradía del color morado recibirá gratis mucha munición de grueso calibre para visualizarse como la única opción posible para el recambio en el gobierno, y el líder natural de la regeneración moral y política que necesita el país.


      Otra papeleta difícil es la que tiene Ciudadanos, que ha predicado la necesidad ineludible del cambio y también se daría el abrazo del oso con los partidos de la corrupción y de las grandes clientelas caciquiles. El pinchazo de Albert Rivera, incapaz de romper el suelo electoral del PP de manera significativa, los desplaza a tierra de nadie a la espera de acontecimientos. Su papel no es menor, pero tampoco decisivo, y ésta es la condición sine qua non para ser receptor del voto útil,  tan decisivo en la mentalidad política de los españoles. Probablemente estaría condenado a diluirse e ir desapareciendo en los próximos años porque se deshidrataría como partido en el gobierno al lado de los dos mayoritarios. Se quedaría sin el discurso diferenciado y reformista que le ha dado sus actuales resultados.
      Puede parecer sorprendente, pero en la actual coyuntura, a todos los partidos menos al PP les podría resultar mejor ser oposición con los resultados obtenidos, con la desgraciada circunstancia de que el que ha ganado las elecciones, no puede formar gobierno por la exigua mayoría parlamentaria que tiene. 


      Por muchas vueltas que le demos a la situación creada, y por mucho que analicemos una y otra vez las posibles combinaciones que ofrece el 20D, hay que aceptar que la política no es una ciencia matemática, y que cualquier opción que se tome conlleva una dosis variable de riesgo. Esta es la clave para mi. Para gobernar hay que arriesgar y asumir riesgos. Sobre todo cuando llegan las decisiones difíciles e impopulares. Y digo impopulares tanto para las élites económicas y soberbias que pretenden gobernar el país en la sombra, a golpe de talonario y prebendas, como para la ciudadanía en general. Cada cual verá cual es su capacidad y su voluntad de participar en esa aventura que supone gobernar España en coalición, o dejarla encaminarse hacia un nuevo proceso electoral. Todo tiene sus pros y sus contras. Los profetas del pasado, que tan bien predican en el desierto felizmente pagado de las tertulias, no son más que ruidosos alimentadores interesados de la confusión.



      Creo que hay que valorar los hechos y los datos más relevantes desde la perspectiva interna de España, y sin perder de vista tampoco la perspectiva europea, pues de las decisiones que se tomen en Bruselas dependerá en gran parte el éxito o fracaso del siguiente gobierno, dado que nuestra pertenencia a la Unión Europea encuadra y circunscribe las políticas económicas y sociales con el margen de maniobra que decidan los países más poderosos del norte, y si no, que se lo digan a los vecinos griegos.
      Cualquier dirección que se elija puede terminar bien o mal. Pero es siempre mejor tomar decisiones que no tomarlas. Los líderes políticos del país se van a medir estas próximas semanas con la realidad y con sus propios miedos. Algunos aceptando su salida del escenario, otros emergiendo, y algunos resituándose. De su talla personal y política depende en gran medida el éxito o el fracaso. El factor determinante vuelve a ser la libertad, la calidad y la grandeza de las personas.